La historia de Phineas Gage

Recientemente, el periódico History of Psychiatry reimprimió la presentación original del caso de estudio de Phineas P. Gage, notable en psicología por haber sobrevivido con una varilla de hierro incrustada en la cabeza. Las notas del caso, mostradas por John M. Marlow, revelan aspectos del evento que ofrecen detalles precisos acerca de Gage y su infortunado accidente..

Phineas Gage medía 1.65 m, pesaba 63.75 kg y tenía 25 años cuando le ocurrió el incidente. Según el decir general, este musculoso capataz de la línea ferroviaria Rutland and Burlington Railroad era bien querido y respetado por todos los trabajadores, en parte debido a su "deseo de hierro" que equiparaba con su "marco de hierro". No era un hombre enfermizo, hasta su accidente, ocurrido el 13 de septiembre de 1848 en Cavendish, Vermont. A continuación, Harlow, en sus propias palabras, cuenta el incidente:

"Él estaba ocupado haciendo un hueco en una roca, con el propósito de hacerla estallar, al mismo tiempo estaba sentado sobre un pedazo de roca arriba del agujero. Sus hombres estaban ocupados en el pozo, a sólo unos pocos metros de él(…) la pólvora y el fusible ya se habían ajustado dentro del hueco y era el momento del "apisonamiento", como se le llamaba a ese proceso(…) Mientras estaba haciendo esto, sus hombres, quienes estaban en el pozo, lo distrajeron. Al desviar su cabeza y mirar hacia arriba de su hombro derecho, al mismo tiempo dejaron caer el hierro sobre la carga, que pegó contra la roca y vino la explosión, que proyectó hacia arriba el hierro sesgadamente, traspasando completamente la cabeza de Gage, haciéndolo volar por los aires y luego cayendo atrás de él muchas varillas, de donde lo recogieron sus hombres, manchado de sangre y cerebro."

La varilla de hierro apisonada tenía 1.075 m de longitud, un diámetro de 2.5 cm de base y pesaba 5.525 kg. La barra estaba redondeada y no tenía rebabas debido a su continuo uso, y estaba afilada en una orilla a 30 cm de la base; sólo la punta tenía _ cm de diámetro.

Los daños del lóbulo frontal y de los cambios en la personalidad de Phineas son bien sabidos y están corroborados en la presentación de Harlow. No se conocen bien los detalles de la vida de Phineas después del accidente (todavía vivió 12 años). Aparentemente trató de regresar al trabajo como capataz de trenes, pero su comportamiento errático y personalidad alterada lo impidieron. Empezó a viajar a través de Boston y de la mayoría de las ciudades de Nueva Inglaterra, así como por Nueva York, donde se detuvo por breve tiempo trabajando en el espectáculo de Barnum. Eventualmente regresó a trabajar en un establo de caballos en New Hampshire, pero en agosto de 1852 regresó a Nueva Inglaterra pare establecerse en definitiva. Gage vivió en Chile hasta junio de 1860, después se fue con su madre y hermana en San Francisco. En febrero de 1861, sufrió una serie de ataque epilépticos que lo llevaron a una severa convulsión a las 5 am del 20 de febrero. Desafortunadamente, el doctor de la familia escogió como tratamiento aplicarle sangrías. El 21 de mayo de 1861 Phineas Gage murió, habiendo sufrido muchos otros ataques. Aunque no le hicieron la autopsia, los parientes de Phineas estuvieron de acuerdo en donar su cráneo y su rodillo de hierro (el que Phineas cargó diario después de su accidente) al Museo del Departamento de Medicina de la Universidad de Harvard.

Miller (1993) nota brevemente que el mismo John Martin Harlow tuvo una carrera ordinaria, salvada por su asociación con el caso de Gage. Harlow nació en 1819, fue autorizado para practicar la medicina en 1844, y murió en 1907.Practicó la medicina en Vermont y después en Woburn, Massachussets, donde estuvo trabajando en asuntos civiles y aparentemente acumuló una respetable fortuna como inversionista. Como Gage, Harlow fue una persona común que pasó a los anales de la psicología por haber estudiado un evento notable.

Harlow, J. M. (1848). Passage of an iron rod through the head. Boston Medical and Surgical Journal, 39, 389-393.

Harlow, J. M. (1868). Recovery from the passage of an iron bar through the head. Paper read before the Massachusetts Medical Society.

Miller, E. (1993). Recovery from the passage of an iron bar through the head. History of Psychiatry, 4, 271-281.